
Hice este post para hacerles un pequeño resumen de las últimas dos semanas de mi vida y pensé en esa expresión pedorra que te enseñan en los exámenes del "ferst" y eso me llevó a Post Office de Bukowski, que actualmente estoy leyendo en inglés después de haberlo leído y amado en castellano. En este punto, muchos de ustedes dirán y esta quién se cree que es, chapeando con que lee a este y aquel y bla y yo por supuesto los invitaré a que hagan una cola y me chupen bien la argolla, evento que no está ocurriendo tan a menudo como antaño, tanto como desearía, pero cuando ocurre, qué bueno. O como dice mi roommate colombiana y católica "E' juna bendición"
A este punto quería llegar.
Luego de mi experiencia en la multinacional, DEPRESIÓN hizo su entrada triunfal y me dupliqué la medicación, cosa de estar lo suficientemente drogada como para no ver mi frustración personal que implica estar desempleada y temporalmente distanciada del amor de mi vida.
Mi actual psiquiatra no es una carnicera, de hecho es una gran profesional. Dra. Fazzini (pueden hacer todos los chistes que quieran con su apellido. Yo ya los hice.) La Dra. Fazzini me exhortó a ir dejando el rivotril y a ir a terapia dos veces por semana.
- Tenés que dejar el Rivotril. Es adictivo, cada vez vas a necesitar más y te está intoxicando. ¿Por qué lo tomás?
- Para no pensar en mi vida de mierda.
- Terapia dos veces por semana.
- Ok.
- Tu problema no es psiquiátrico, Chanelle. Las pastillas no van a hacer más que arruinarte. Te hacen perder la memoria.
- Dios, ni lo mencione. Todavía me pregunto donde metí esos $1500.
Días atras había ido a Farmacity a comprar Clonazepam y Paroxetina, totalmente puesta.
- Seguro me atiende la chinita -decía en voz alta a la gente que esperaba conmigo a que saliera alguien de la parte de Farmacia-. Aunque, claro, no es "chinita", es "asiática-americana". ¿No?
Ya en la caja, mientras pagaba con plata de mi madre, le decía al cajero con los ojos entreabiertos como Marilyn Monroe y el acento de Andrea Rincón: Shabé cómo me voy a drogar con eshto, sabé. Flor de coctel eh. Eh.
Fue mi desición abandonar el mítico departamento de Corrientes y Angel Gallardo y compartir algún espacio con otra gente. Esta decisión, que mi psicóloga aprobó ("y...no estás como para vivir sola") sorprendió a mis conocidos, quienes dijeron ¿COMPARTIR UN DEPARTAMENTO? ¡ASCO, HORROR! PERO...PERO...SI VOS PODÉS ALQUILARTE UN LUGAR PARA VOS SOLA, PERO...PERO...
Nadie entendió un carajo que DEPRESIÓN es una puta con la que no podés quedarte sola.
Ahora estoy viviendo en un precioso departamento con dos extranjeras (una de Colombia y otra de Ecuador, son amigas) que son divinas y no entienden por qué el gato y yo nos quedamos con la habitación grande y el baño en suite y ellas una pieza más chica y un bañito. Bueno, yo llegué primero. Tampoco entienden cuando me ofrecen comida y les digo "No gracias, no como".
De todas formas, lo último que me importa ahora es que alguien me entienda. DEPRESIÓN no entró en este departamento. Eso sí es importante.