DRAMA

Seguimos con la sección preferida de todos nosotros, que tiene que ver con la gente fayuta que termino mandando al carajo de la forma en que solo Chanelle Noir puede hacerlo.

Ocurre que una chica escribió en FB una larga oda a la amistad y cómo jamás se cogería al novio de una amiga o ex de una conocida, ni siquiera a un chico que alguna vez en la vida le gusto a alguien. Ella, en cambio, había sido vilmente engañada. Ademas, daba un speech sobre el karma y el tan repetido "todo vuelve".

Y SI, TODO VUELVE, PELOTUDA, LCDTM

La gran predicadora ME CAGÓ UN NOVIO EN 2011!  ¿Se acuerdan del mitico Lorenzo Lamas?
En resumen, cuando Mariano me dejó, yo solo quería caer en los brazos de alguien con el mismo nombre. Fue entonces que Carlos decidio decirme que se llamaba Mariano, dato falso que junto con sus efímeros músculos y oscuridad suburbana, me encandilaron como los diamantes a Marilyn, solo que los mios no duraban mierda, pero garchaban. Ah, tampoco chupaban concha. A Carlos le dedique alquel video donde explico la importancia de una buena chupada de concha, ilustrada con una vagina de goma.

Mi relación con Carlos duro 6 meses, hasta que me preguntó si realmente lo amaba y yo le dije que creía que no, porque acababa de conocer a un nigeriano de 21 anios y casi dos metros de altura, una escultura negra que me habia volado la vulva con un beso en la estacion Carlos Gardel, donde viajabamos como el reverendo OGT.

La relacion con Carlos fue, sin embargo bastante intensa. Nos veíamos en su falsa casa todos los sábados a la noche, asi me llamara Antonio Banderas. Teníamos códigos que, yo pensaba, nunca se habían roto.

Una tarde, Carlos llegó a mi casa con el teléfono listo para mostrarme los mensajes que le había mandado la ahora predicadora de los códigos y lrcdp. Se le regalaba cual diezmo en la Iglesia Universal.

- Que asco, Chanelle! - me repetia Carlos - mira si me voy a coger a esta momia sidosa!
- Mas respeto por los muertos, Mariano.

Recién un año después de cortar en mi relación con Carlos, me enteré que mientras salia conmigo, se revolcaba en el heno con quien predica el "no garcharás el chongo ajeno".

Que fayuta, le dije por FB, hablás de códigos cuando te cogiste a Carlos sabiendo que estaba conmigo, simplemente para decir le gane una a Chanelle Noir, blda, borra eso que pusiste y tené un poco de dignidad.

¡Pero esto es diferente!
Seh, ¡porque te pasó a vos es diferente!

Durante varios intercambios siguió sosteniendo su posición de "tengo los re códigos", hasta que se retiró, sin más, con la excusa de que se iba a dormir.

 Por una linea de merca te coges a mi marido.

¡Y me bloqueó! ¡Les juro!

Don´ty fuck with me

Hace un mes y medio, aprox, Mariano me comentó -así al pasar- que no daba que su actual novia se enterara de que había salido con una puta.
- Con dos - lo corregí -. La anterior también era puta y le hiciste un hijo, que le abortaste a los 5 meses.
- Bueno, todo eso. No da que se entere.

Pasó el tiempo sin noticias hasta que una tarde, mientras descansaba frente al lago más lindo de los patitos y disfrutaba del sol de verano, me llegó un whatsapp de Mariano: "hola! cómo estás!!"

Cuánto entusiasmo; seguro que me whatsappea para pelotudearme. Qué intresante.

- Hola gordito, cómo andás?
- Genial, la verdad, muy enamorado y contento.
- Qué lindo, gordo, me alegra mucho que las cosas con esta chica estén funcionando.
- Sí...hoy le dieron el título de Licenciada en Bellas Artes
- Chanelle piensa: ¿Y de qué carajo va a vivir? Chanelle dice: qué bien, boludo...
- Esta noche vamos a cenar, la invité. Es lo menos que puedo hacer por algo tan importante.
- Seguro, es una carrera muy larga; le admiro la paciencia.
- Es muy buena mina, muy sencilla. No es un "minón", siempre es mejor tener una novia que no llame mucho la atención, que no se la esté queriendo coger cualquiera.
- Te entiendo perfectamente. Bueno, la mejor, gordo.
- Te dejo, Chanelle. Tengo que irme a buscarla.
- Dale. Pásenla lindo.

Este pelotudo me whatsappea más de un mes después de haberme dicho, así sin más, que no quiere que se sepa que "su ex novia era un puta", para expandirse en grandezas sobre su "novia seria, sencilla, para nada llamativa"; entendimos todos.
Pobrecito.

Calculé más o menos el tiempo en que estaría en medio de la romántica cena y, consciente de que el Pelotudo jamás deja de leer un mensaje en el celular en cualquier momento, envié la siguiente bomba nuclear:

Regalale a tu novia algo que no tiene ni va a tener nunca: tu nombre tatuado en la cintura.


No jodas conmigo.

Como si mi alegría no hubiera sido suficiente, me whatsappeó más tarde para decirme que le había recagado la noche.



Las aventuras de Everest Bangor




hoy hablé con el señor everest bangor, quien siempre comparte conmigo sus aventuras singulares. me contó por ejemplo que anteayer hicieron 27c en buenos aires y al otro día hicieron 2c.

también compartió conmigo una hazaña digna de su metro 60: volvía de cenar con mi madre y su madre el sábado por la noche, cuando pasó al lado de un argentino muy argentino que lo persiguió tres cuadras a los bocinazos y puteadas largas hasta que el sabio mr. bangor, quien no ha vivido al pedo, estacionó al lado de un policía del barrio.

el a.m.a bajó raudamente de su vehículo, dejando en el mismo a una mujer con cara de "yo no conozco a este loco de mierda". gritóle violentamente a mr. bangor hasta que el policía se acercó y preguntó qué pasaba.

- ¡¡este hdrmp y la rcdsm me chocó y huyó!! - gritó el a.m.a
- muéstreme - ordenó el oficial y el a.m.a le mostró el espejito. Everest Bangor sacó su lupa para poder ver el roce.

mr. bangor, dirigióse finalmente al a.m.a y así  habló:

Me seguís tres cuadras a los gritos y si yo quiero, bajo con un fierro y te descargo las seis balas en el estómago, ¿entendés querido? Vos estás vivo porque yo te dí la vida. 

everest bangor vio al a.m.a desaparecer dentro de su auto, humillado ante la mujer que tal vez horas antes le había dicho que ya no lo quería.



Romi, preciosa

Te voy a abrazar tan fuerte cuando vaya a Buenos Aires.

Te adoro, nena.


¿Te acordás de esa noche, perrita?

Fumando en el Alvear

(Publicado en el número de mayo de 2011 en la revista THC)


Hipótesis: 

El taxi se detuvo en la entrada del Hotel Alvear. Un botones me abrió la puerta. Me tomó de sorpresa, no tenía propina a mano. Solamente dije gracias y entré.

- Vengo a ver a un huésped –informé al tipo de la recepción. Llevaba un uniforme bastante ridículo-. Se encuentra en la habitación 502.
- Señorita –me respondió- no hay habitación con ese número en nuestro hotel.
- ¿Oh? Mire, esta es la información que tengo –le mostré la pantalla de mi celular con un SMS que contenía todos los datos.
- Claro –dijo-. No es aquí, es el hotel que está a la vuelta.
- Disculpe.
- No hay problema.

Bastante avergonzada por la confusión, di vuelta la esquina y encontré un hotelito muy humilde en comparación con el imponente Alvear. Me presenté con el nombre que figura en mi documento y me condujeron a la habitación.

Romi ya estaba con él, semidesnuda y armando. Llevaba un tapado nuevo que yo le había regalado por su cumpleaños. Bien, pensé que no lo usaría. Nos saludamos y, luego de pasar por nuestrs tres bocas un porro bien nutrido como los que arma ella, empezamos a desvestir al cliente. A medida que los tres nos desnudábamos, comencé a sentir un importante olor a axila. ¿Sería yo? ¿Romi? ¿El cliente? Sentía calor, tenía ganas de pasarme la fina blusa que tenía puesta, por abajo de los brazos y limpiarme, pero por supuesto no lo hice. El olor por momentos venía a mí, luego se iba y yo no dejaba de preguntarme a quién pertenecería. Finalmente, cuando ya terminó todo fui al baño y me olí. Estaba bien.

Tesis: 

Romi se metió en el baño conmigo y volvió el olor, como una ráfaga.

Chanelle: ¡Sos vos la del olor a axila!

Romi: Olor a chivo, Chanelle. Olor a goat, si lo preferís, vos que sabés inglés.

C: ¿Cómo sabés que chivo es goat? Igual goat es el animal, no el olor.

R (Sacudiéndome. Recién entonces noté que tenía un porro colgando de sus labios): ¡No estás dando clase, Chanelle! Estás en un hotel a punto de higienizarte.

C: Perdón. ¿Nos bañamos juntas?


R: Ni en pedo. Me quiero terminar el churrito.

C: Bueno, yo mientras me baño. Me apuntó al pelo, odio eso.

R: Al menos no te dio en el ojo, como la otra vez, que quedaste ciega y tuve que llevarte a la guardia.

C: ¿Te acordás? Qué mierda. Bueno, ¿te bañás?

R: Nah...no tengo ganas. Lo que sí me haría es un buen enjuague bucal

C: Pero acá no hay ni dentífrico.

R: Sí, ya veo. Qué asco, boluda.

Conclusión:

Romi y yo caminábamos por la avenida Alvear tomadas del brazo como dos viejas chetas. Antes de cruzar la calle, revolví mi cartera con la esperanza de encontrar el tan ansiado frasquito. ¡Si! ¡Una botella de enjuague bucal! Le ofrecí a mi amiga, quien aceptó agradecida. Aún tomadas del brazo, ambas nos hicimos un buche y luego vaciamos sonoramente el contenido de nuestras bocas sobre el cordón de la vereda.

- Somos unas villeras –exclamé.
- Sí –respondió-. Re villeras.
- No soporto el sabor a pija. Por más limpito que haya sido el tipo.
- Yo tampoco.

Caminamos hacia el bar más cercano que encontramos y pedimos unos tostados y unas gaseosas. Era mi primera comida del día. Comíamos con gusto.
- Yo me eché un polvo –le dije, con la boca llena.
- ¿Qué?
- Recién, con el tipo. Me eché un polvo.
- Vi que te estabas tocando, pero no sabía si estabas fingiendo.
- No, el tipo me chupó las tetas y acabé.
- Qué puta sos –me dijo, y empezamos a reírnos tan fuerte que en el bar varias cabezas giraron en nuestra dirección.
- A mí me pidió que le vendiera cogollos.
- ¿Ah sí? ¿Y qué le dijiste?
- Que se haga orthear.
- Putas, no dealers -le dije, elevando mi copa.
Indíd -me respondió en su inglés de mierda, levantando la suya.

Volver a los medios


Las noches son tan transgresoras que no me animé a escribir una palabra. Pero David se empezó a afanar  lapiceras, anotadores, cuadernos, lápices, post it grandes y dije bueno a ver, empecé a escribir y no paré, no pienso parar.

Era muy fuerte al principio, llegué acá; a ver, SOY CHANELLE NOIR, ¿qué iba a aprender estando casada? ¿A hacer huevos con panceta? Bueno no, desaté una bestia que le haría levantar la ceja al más merquero de baño de conurbano.

Es viernes 22 de agosto. Son las 5.13 am en el límite con Canadá y pienso que quiero volver a escribir una columna en algún medio gráfico, papel o internet. Lo único que prometo son chanchadas y locura, acidez y el merquero de baño levantando la ceja. 





Si odiás a alguien, mandale un regalo

"El trámite costó en términos de tiempo, pero cuando abrieron el paquete y vieron que no había ninguna máquina, o algo que los argentinos compran en el exterior, me dijeron, está bien, son regalos, buenas tardes que tenga un buen día. Y ahí me fuí con mi querida cajita. Me sentía tan contento que con todo lo que había puteado por tener que hacer el lunes una cola de 270 personas y cuando llegué me dijeron: "Falta el membrete de Correo Argentino, se lo entregan aquí a la vuelta", salí corriendo y cuando llegué, el cana de la puerta me dijo que ya eran las cuatro y volviera al otro día.

Volví ayer, fui a la oficina que me colocó el membrete, volví a la cola y esta vez eran solo 170 personas.
Llegando a la entrada, un señor muy amable nos decía qué teníamos que presentar, y varias personas, que habían hecho la gran cola, tuvieron que irse para completar algún requisito exigido por el gentil hombre.
Yo ese día no tuve problema. Hice una cola para que me den un número, luego con el número fuí a hacer otra cola (de solo 100 personas) dentro del lugar para pagar el franqueo y ocho pesos por día de retraso. Pagué, y allí me dieron otro número para que pase por Aduana. El número salía en una pantalla mientras descansábamos sentados cómodamente. Cuando salió mi número entré en la Aduana, donde abrían todos los paquetes y según con lo que se encontraban se pagaba un mínimo de 25 dólares o mucho mas según lo enviado. Ya te conté que no tuve que pagar ni los 25 dólares, y lo demás fue toda alegría."


Testimonio del señor Everest Bangor, 63 años, CABA, Argentina.


PAUSA

Kevin Carter ( 1960-1994) fue un reportero gráfico sudafricano, famoso  por su fotografía de cuestionable sensibilidad estética:




Carter encontró un niño famélico que agonizaba a 20 metros de su poblado. Un buitre estaba al acecho, esperando su ración.
El fotógrafo observó la escena y lo fotografió. Esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. 

Un año luego de que su foto ganara el premio Pulitzer, en 1994, Kevin Carter dejó la siguiente nota de suicidio: 

"Estoy atormentado por los recuerdos vívidos de (...) los cadáveres y la ira y el dolor (...) la gente muriendo de hambre, los niños heridos (...)  He ido a unirme con Ken, si tengo suerte."


Los buitres se alimentan de cadáveres. 
Para atraer a un buitre, sí, hay que estar muerto.

Fuente:  Arial 12

No, posta: Wikipedia.




Case dismissed



Greg Mathis es un gran éxito comercial en EEUU: sus libros se reeditan constantemente, su programa de dos horas diarias tiene millones de espectadores que pueden contactarlo y consultarlo en su página web.

¿Qué nos vende este gran producto? El juez Gregory Mathis es hijo de una madre soltera y nieto de un esclavo. Vivió en un barrio donde la droga y el vandalismo eran las actividades comunes de la juventud, que no conocía otro estilo de vida. Así, el joven Mathis pasó muchos años de su vida entre la cárcel y los centros de rehabilitación, hasta que tomó una decisión: romper con la vida estereotípica de los negros criados en barrios bajos, que terminan muertos en la calle.

En su programa resuelve casos civiles: escucha al  acusador y al demandado y emite su juicio irrevocable a partir de las pruebas y testimonios presentados. El Juez Greg Mathis es una celebridad del canal negro de EEUU.

Es un caso triste, se trata del suicidio de un chico de 17 años que se ahorcó en el sótano de su casa después de que todos los compañeritos de su clase fueran a buscarlo a su casa para llevarlo a la vereda y devolverlo en un estado irreconocible. Llamó a su mamá, pero estaba en el trabajo y no podía irse. Su papá estaba en una reunión y había apagado el celular. Cuando llegaron a su casa, encontraron el cuerpo de su hijo colgando en el sótano. En la corte del Juez Mathis, los padres del chico peleaban a los gritos por los gastos del funeral de su hijo: los dos estaban convencidos de que habían pagado más que lo que les correspondía.

Los gastos del funeral corren por parte del Juez, sentenció el Juez Mathis antes de bajar el martillo.

La pareja no interrumpió su discusión violenta para agradecer. La culpa y el odio eran demasiado fuertes como para ver que el dinero no tenía nada ver con lo que les pasaba.