Ser un menso

La primera vez que escuché sobre Mensa, fue por un amigo de 19 años que estaba estudiando al mismo tiempo Física y Matemática en la UBA. Pensaba en aplicar, pasar la prueba y pagar la membresía para pasar a ser parte de ese grupo selecto. El impuesto al boludo, pensé. Es como esa alumna que gastó su precioso tiempo en un "curso para administrar el tiempo". Después me olvidé, en Argentina no se habla mucho de eso. Es más, cuando, años más tarde, leí el maravilloso cuento de Woddy Allen "The Whore of Mensa", no pude hacer la relación y pensé que Mensa era un lugar, una ciudad y ni le di pelota.

Finalmente, acá empecé a escuchar la expresión "he´s so smart, he´s a Mensa kind of person, REALLY"(con los ojos bien abiertos, en absoluta admiración). Escuché ese tipo de comentarios de varias personas y en diferentes oportunidades, sin acotar una palabra; pero finalmente alguien reaccionó al escuchar que Fulano era "a Mensa kind of guy" y dijo
Chabón: Yo fui una vez a una de sus reuniones
Chanelle: ¿En serio? ¿Qué hacen?
Chabón: Se juntan a charlar, juegan al ajedrez. Yo me senté con uno y le gané.
Chanelle: Pero ¿sobre qué hablan las mentes más brillantes? ¿Curar el Cáncer? ¿Convertir el agua salada en agua potable? ¿Idear posibles tratados entre las potencias mundiales para evitar la posibilidad inminente de una tercera guerra...?
Chabón: No, hablan de cualquier cosa.

Bueno, lean el cuento "The Whore of Mensa", que es muy divertido.

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El escenario vacío

Freddie Mercury tenía  29 años cuando compuso Bohemian Rhapsody, y aunque los medios insistieron en que duraba demasiado y jamás la pasarían en la radio, los miembros de Queen insistieron en no cortarla.

En esa época no usar sintetizadores, es decir, que todos los sonidos pertenecieran fielmente a instrumentos y no a máquinas era un orgullo, al igual que no hacer playback en vivo. Cantar y tocar hasta el final del recital. Pasión. Personalmente, creo que esa autenticidad es parte de lo que los vuelve eternos.

Muchos de ustedes no habrán reparado en que, cuando tocaban Bohemian Rhapsody en vivo, se retiraban del escenario cuando venía la parte de la "ópera". No podían reproducirla en vivo, por lo que siempre pasaron la grabación con el escenario vacío.





Fidelito

Fidelito se regodea en BA. Qué bien que hice en no traerlo. Tengo sentimientos encontrados; me pone contenta que esté feliz pero...¿me olvidó?



Difamación

Anoche soñé que me cogía un pendejo de unos 17 años, me lo llevaba a mi dpto en BA (donde vivía antes de venir acá), y a los pocos días leía en su Facebook que había escrito sobre mí, que no estaba buena y que cogía mal.
Yo imprimía el post y llevaba al pendejo a la corte de Judge Mathis para hacerle juicio por Difamación.

Mientras tanto, estoy yendo al dentista casi todos los días por arreglos grandes. A todos los dentistas les resulta increíble que no me queje ni sienta dolor; la verdad que nadie sabe es que todavía me gusta sentir la jeringa. Johnny Cash me entiende en este video.




Escribir

Este fin de semana me propuse actualizar el blog todos los días; en parte porque siempre amé escribir, porque ver que me sigue tanta gente aunque ya no publique fotos en bolas ni escriba sobre Mariano ni las bizarreadas de mi familia me compromete (en el buen sentido) con todos Uds. Aún aunque esté puesta, voy a escribir; sigo siendo yo y todavía tengo cosas que decir que a alguien puede interesarle.

Viernes y sábado fui al dentista; hacía dos años que no iba por plena paja y también, debo admitirlo, porque me importa mi imagen más que mi salud y las caries no se ven; además tengo resistencia al dolor, ignorancia del dolor (si está bien dicho así), en el sentido de que más que tolerarlo, muchas veces ni lo siento. Un ejemplo desagradable: me encontraron una muela rota, destrozada, que debería dolerme como la puta madre. Jamás sentí nada. Lo único que me molesta del dentista es el tiempo que tengo que estar con la boca abierta y sin poder hablar.

Tanta "perfección" en el estilo de vida de este país se vuelve insoportable para quien siempre disfrutó las pequeñas cosas de vivir en una hermosa ciudad tercermundista. Mi mamá, aunque muy forra, tenía fue muy sabia cuando me hizo la pregunta retórica "¿Para qué mierda me voy a ir hasta allá?". Tanta vida de serie americana de los años 50 termina rompiendo mucho las pelotas. Felizmente, nuestra casa es como salir del país; David y yo tenemos nuestra propia dimensión, tal vez por eso nos cueste tanto salir a la calle. Aunque el clima es precioso en primavera.

No es cierto que todas las cosas se vean mejor de cerca. La distancia y mi marido me ayudaron a ver mi vida de una manera totalmente distinta; puedo decir realmente que no soy la misma desde entonces. Cuando recién llegué, llamaba a mis padres todos los días, ahora sólo una vez por semana o cada 10 días, y aún así muchas veces termino cerrando la conversación después de 5 minutos. Paso a dar los detalles pertinentes:

Anteúltima llamada:

Mamá: ¡Hija! ¡Qué lindo escucharte! ¿Cómo estás?
Chanelle: Más o menos (me había deshidratado por tomar 5 latas de Coca Zero de vainilla todos los días y cero agua)
Mamá: ¿Sabés lo que tenés que hacer cuando te sentís mal?
Chanelle: ¿Qué, mamá? (esperando lo peor y con mucha razón)
Mamá: ¡Tenés que ir a la iglesia! Porque ir a la iglesia bla bla sarasa sarasa
Chanelle: Uy justo se acaba de levantar David y tengo que hacerle el mate. Te mando un beso.

Última llamada:

Mamá: ¿Pudieron sacar el bicho que se les metió en la chimenea?
Chanelle: Parece que al final se pudo ir por donde entró, porque cuando vino el exterminador no encontró nada.
Mamá: ¡Yo sabía! Lo hice desaparecer yo con mi mente.
Chanelle: Eh...si, me imaginé. Sabés que me estoy quedando sin crédito, tengo que cargar pero te llamo pronto.

Mi viejo es más políticamente correcto.

Chanelle: Javi (mi amigo que me tomó responsabilidad de Fidel) tiene que estar una semana afuera y pensó que Uds querrían cuidarlo esos días, pero ya le dije que no porque sé que ni en pedo, así que está buscando a otra persona.
Papá: Qué bien.

Me despido aclarando que soy consciente de que mi castellano empeora al no poder usarlo y que lamentablemente se nota en mi forma de escribir. Perdón por eso.


Fotógrafo profesional recomendado por Chanelle


Ante todo, quiero agradecer a la revista "Ah listo Qué villero", que en este número le han dedicado un espacio a mi famosa foto del balcón

http://ahlistoquevillero.tumblr.com/post/82038395161

lo cual significa que, finalmente, alguien notó la grasada del botellón de agua con la manguera.

Ahora hablando en serio (suponiendo que esto fuera posible) esta foto, que salió en una entrevista que me hicieron cuando escribía para Perfil.


Esta es una de mis fotos preferidas del pueblo. El artífice de la misma es el fotógrafo profesional Pablo Zadquiel.


Hace todo tipo de fotografías: paisajes, retratos, books, you name it.
Pueden encontrarlo en https://www.facebook.com/pablo.zadquiel/photos

Desperdiciar tiempo y energía

David quería acostarse antes de las 7 pm y llegamos a un acuerdo. Le dije: OK, me voy a dormir con vos, pero sabé que en tres horas más o menos, me voy a desvelar con hambre y me voy a ir a la piecita (el cuarto de invitados donde tengo mis cosas) y si te despertás en medio de la noche no te vas a enojar. Creo que asintió, de todos modos estaba tan destruido, que seguro que ni se acuerda.

Después de varios episodios (de mierda) con gente de la Madre Patria, me surgió naturalmente no calentarme por nada. Cuando me equivoco, no tengo problema de pedir perdón; a los americanos no les gusta equivocarse porque siempre están convencidos de tener la razón, incluso cuando de repente se vuelve más que obvio que no saben de qué están hablando. En esos momentos, te cambian de tema o desaparecen de la escena con alguna excusa. JAMÁS van a decir "ah en serio? la verdad que no sabía".

Con todo esto, el milagro ocurrió y de repente todo empezó a chuparme un huevo. Mis leyes son: "No voy a hacer, ver o escuchar cosas que no quiera". Cuando se presenta alguna situación de la que no quiero ser partícipe, cuando alguien se enoja conmigo injustamente y grita en vez de dialogar etc. simplemente pongo en claro mi límite y me voy, corto el teléfono o no respondo por mail, según la vía elegida por la persona que eligió perder su tiempo tratando de enojarme.

Empecé a reflexionar sobre el tema cuando mis primeros brotes esquizoides en "América" surgieron de esa gente que no puede evitar hacerte sentir peor cuando ya venís mal. Llegué a la conclusión de que no puedo exponerme a dañar (más) mi equilibrio mental por gente pelotuda o hija de puta. Ya es demasiado saber que voy a estar en tratamiento de por vida, que siempre está la posibilidad de ponerme peor y el eterno encuentro con esa gente que está más loca que vos pero no quiere tratarse. Que asegura que las drogas ilegales son mejores que las legales y así andan por la vida.

La gente que me conoce no deja de sorprenderse ante mi cambio y muchas veces piensa que los estoy jodiendo, sobrando y subestimando. Sonrío ante las respuestas y comentarios que hacen ciertas personas creyéndose muy inteligentes, esas que después de decir sus grandes palabras, te sonríe con actitud provocadora, esperando tu respuesta y el comienzo de una discusión bizantina que van a ganar porque prefieren perder su tiempo que perder una discusión, aunque tengan que acudir a los argumentos más ridículos. Yo los miro y también sonrío, pero mi sonrisa dice Tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo que hablar con quien tanto necesita convencerse de que tiene razón.

Me dicen que actúo raro, bueno es una de las pocas decisiones a favor de mi salud que tomo desde que llegué acá y no sé si es la Lamotrigina o qué, pero me chupa todo un huevo.